Entrevista – En la Piel de… un superviviente a un accidente de tren.

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Hace más de veinte años, Rubén Bravo vivió una experiencia que marcaría su forma de entender la vida para siempre.

En 2002, se vio involucrado en uno de los accidentes ferroviarios más graves ocurridos en España. Aunque físicamente salió casi ileso, el impacto psicológico y vital de aquel suceso dejó una huella profunda.

En esta entrevista, Rubén comparte su vivencia desde la memoria, el silencio, la emoción y la reflexión, poniendo palabras a lo que significa sobrevivir a un hecho traumático… y seguir adelante.

Desde PsicoConfident le agradecemos profundamente a Rubén su valentía y generosidad al compartir su historia. Su testimonio da voz a muchas personas que han vivido experiencias traumáticas y que, en silencio, han tenido que reconstruirse por dentro.


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El día del accidente

Rubén, para situarnos un poco… ¿qué hacías aquel día y a dónde te dirigías?

Aquel día habíamos pasado todo el día en PortAventura. Estábamos haciendo una ruta turística por Barcelona y Tarragona, y ya tocaba volver a Madrid. Era un viaje normal, sin nada fuera de lo habitual.

Si el accidente no hubiera ocurrido, ¿cómo habría continuado el viaje?

Simplemente habríamos seguido nuestro viaje de vuelta a Madrid. No había ningún plan especial más allá de regresar a casa.

Para quienes no recuerdan lo que pasó, ¿qué ocurrió exactamente?

Fue el choque de dos trenes. Justo el vagón en el que yo viajaba fue el que se salió de las vías tras el impacto. Fue ese vagón el que descarriló.

El impacto

¿Fuiste consciente del impacto o fue algo completamente inesperado?

Fue totalmente inesperado. Lo único que recuerdo es un apagón de luces. Nada más.

¿Perdiste el conocimiento?

No lo tengo claro. Mi compañero me llamó en ese momento y yo le contesté, así que creo que no llegué a perder el conocimiento. Más bien fue como si mi cabeza borrara lo que estaba pasando. Un vacío.

¿Recuerdas ruidos, gritos o imágenes de aquel momento?

No. Solo el apagón de luces. Es como si mi mente hubiera decidido no recordar nada más.

Tu compañero sí vivió el accidente de forma muy consciente. ¿Qué ocurrió con él?

A él lo pisotearon, sufrió aplastamiento y salió despedido. Según cuenta, se enganchó a los portaequipajes de arriba, que eran como de alambre. Él sí lo vivió todo con mucha conciencia.

¿Cómo explicas haber salido prácticamente ileso?

Creo que lo que me hizo de “airbag” fueron unos peluches que había comprado en PortAventura. Llevaba una bolsa llena porque eran para mis sobrinos, que eran pequeños en aquella época. Eso me frenó y evitó lesiones más graves.

El después

Tras un accidente con fallecidos y heridos, ¿cómo te afectó emocionalmente?

Siempre he pensado que aquello estaba marcado por el destino. No creo que las cosas ocurran porque sí.

¿Por qué hablas del destino?

Porque ese mismo día, en PortAventura… hubo una atracción que no funcionó en todo el día. Yo quería quedarme más tiempo y hacerme una foto de época, pero mi compañero dijo que ya habíamos visto el parque y que nos íbamos.

Si nos hubiéramos quedado un poco más, no habríamos cogido ese tren.

Todo se alineó para que estuviéramos justo ahí, en ese vagón.

¿Sientes que aquel accidente tenía que ocurrir por algo más?

Sí. Para que me salvara y para que después ocurrieran cosas que tenían que ocurrir.

¿A qué te refieres con eso?

Éramos una pareja gay y mi pareja no había salido del armario con su familia. Después del accidente, dio ese paso. Fue un punto de inflexión muy importante en nuestras vidas.

Vivir después de un trauma

¿Dirías que aquel día cambió tu forma de vivir?

Totalmente. Aprendí a vivir el momento, el día a día, porque no sabes lo que te va a ocurrir

¿Cambió también tu forma de ver a la gente y tus prioridades?

Sí. Cambió mi forma de vivir la vida y de valorar lo importante.

Vivimos en una sociedad acelerada. ¿Crees que hoy se respetan los duelos y el dolor?

No. Hoy en día no te dejan pasar los duelos como antes. Se te muere alguien y al día siguiente tienes que estar trabajando. No hay tiempo para respirar.

Vivimos muy controlados por las redes, aparentando que estamos bien, felices, sonriendo, cuando en realidad no mostramos cómo estamos de verdad. Cada vez estamos más deshumanizados y más solos.

¿Qué rescatas de los momentos de tragedia?

Que en esos momentos todavía ves humanidad. Ves gente ayudando, quedándose, haciendo todo lo posible para que salgas adelante.

Para terminar, ¿qué mensaje te gustaría dejar a quienes han vivido una experiencia traumática?

Que no pierdan el tiempo dándole vueltas a lo sucedido. Que se centren en las personas cercanas, que den cariño, porque la vida puede cambiar en un minuto. No hay que desaprovechar el tiempo y hay que mostrar más afecto.

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