Nota para el lector: esta nueva sección constará de crónicas analíticas de casos de actualidad, con mero fin informativo. En ningún momento la información aquí aportada debe de ser tomada como parte de un diagnóstico clínico.
Los hechos
En Valencia, varios colegios activaron medidas de seguridad tras la amenaza de un hombre que, a través de redes sociales, anunció su intención de cometer un acto violento en un centro educativo. Las autoridades tomaron en serio el mensaje y comenzaron una investigación para localizar al sospechoso.
La alerta se extendió rápidamente, generando preocupación entre padres, docentes y alumnos. La Policía Nacional reforzó la vigilancia en los colegios afectados mientras avanzaban las pesquisas para determinar la identidad del autor de las amenazas y su posible estado psicológico.
Hasta el momento, las autoridades no han confirmado si el individuo tenía acceso a armas o si representaba un peligro inminente. Sin embargo, este suceso pone de manifiesto la importancia de detectar signos de alteraciones mentales, conductas de riesgo y la necesidad de fortalecer la salud mental en la sociedad como una medida de prevención ante estos incidentes.
Las amenazas de atentados en entornos educativos no solo movilizan a las fuerzas de seguridad, sino que también generan un impacto psicológico en la comunidad escolar, especialmente en niños, familias y docentes.
Podéis consultar este periódico o este otro, entre muchas fuentes.
¿Qué puede llevar a una persona a emitir este tipo de amenazas?
Las amenazas de violencia en espacios públicos, especialmente en colegios, pueden tener distintas motivaciones psicológicas, dependiendo del perfil del individuo. Algunas de las posibles razones detrás de este tipo de actos incluyen:
1. Trastornos psicológicos no tratados
Según las primeras informaciones, el sospechoso se encontraba en un centro de atención psicológica en Paterna, lo que indica que podría estar atravesando un problema de salud mental. En casos como este, es importante considerar algunos trastornos que pueden estar asociados con amenazas de violencia, aunque no son justificativos en sí mismos:
- Trastorno psicótico: En algunos casos, las personas con psicosis pueden experimentar delirios o alucinaciones que les llevan a percibir amenazas inexistentes o a reaccionar de forma desproporcionada ante una idea distorsionada de la realidad.
- Trastorno límite de la personalidad (TLP): Este trastorno se asocia con impulsividad extrema, dificultades en la regulación emocional y crisis de identidad, lo que puede llevar a conductas de riesgo, incluidas amenazas o intentos de llamar la atención
. - Depresión severa con ideación nihilista: Algunas personas con depresión extrema pueden desarrollar pensamientos destructivos, no solo hacia sí mismos, sino también hacia su entorno, especialmente si hay un componente de resentimiento social.
2. Sentimiento de aislamiento y desesperanza
Muchos individuos que emiten amenazas de este tipo experimentan un profundo sentimiento de desconexión con la sociedad. La falta de relaciones significativas, experiencias de rechazo o una sensación de inutilidad pueden llevarlos a manifestar su malestar de manera desadaptativa.
En algunos casos, las amenazas pueden ser un grito desesperado de ayuda, una forma de obtener reconocimiento o incluso una manera de descargar frustraciones acumuladas. Esto no significa que sean actos inofensivos, sino que, en ocasiones, reflejan un sufrimiento emocional intenso que no ha encontrado otro canal de expresión.
3. Impulsividad y falta de control emocional
El acto de enviar amenazas por correo puede responder a una falta de regulación emocional, lo que implica que la persona actúa sin medir las consecuencias de sus acciones. Esto puede estar influenciado por:
- Falta de estrategias para manejar la frustración.
- Historia de agresividad o baja tolerancia a la frustración.
- Trastornos de control de impulsos.
Las amenazas pueden ser el resultado de un arrebato momentáneo, donde el individuo no considera el impacto real de sus palabras hasta que las consecuencias aparecen.
4. Búsqueda de poder o sensación de control
Algunas personas pueden emitir amenazas como una manera de sentirse poderosas en un entorno donde previamente han experimentado indefensión. La posibilidad de causar temor o de generar una respuesta institucional puede proporcionarles una sensación de relevancia que sienten que no tienen en su vida cotidiana.
Este factor es frecuente en individuos que han vivido experiencias de desempoderamiento, como acoso escolar, abuso o rechazo social, y que encuentran en la intimidación una forma de revertir su rol de víctima.
5. Factores socioculturales y exposición a violencia
El aumento de amenazas en entornos escolares también puede estar relacionado con el acceso a contenido violento, la normalización de la violencia en ciertos grupos y la influencia de eventos similares que se han dado en otras partes del mundo.
En la era digital, donde las noticias de atentados escolares circulan con rapidez, algunas personas vulnerables pueden sentirse identificadas con estos casos y replicar patrones de amenaza sin comprender la gravedad de sus actos.
¿Cómo manejar el impacto psicológico de este tipo de amenazas?
Más allá de las motivaciones individuales del sospechoso, este tipo de situaciones generan un impacto emocional en la comunidad educativa. Es normal que tras un evento de este tipo surjan miedo, ansiedad y dudas sobre la seguridad en las escuelas. Algunas estrategias para gestionar estos efectos incluyen:
- Hablar del tema con los niños sin alarmismo: Explicarles lo sucedido de manera sencilla y asegurándoles que las autoridades han actuado para garantizar su seguridad.
- Favorecer espacios de expresión emocional: Permitir que los niños, docentes y familias hablen sobre sus temores y preocupaciones, en lugar de ignorar el tema.
- Reforzar la sensación de seguridad: Explicar las medidas de seguridad implementadas y recordar que se trata de un caso aislado y no de una amenaza constante.
- Buscar ayuda profesional si el miedo persiste: En algunos casos, la exposición a amenazas puede generar ansiedad persistente o estrés postraumático. Un acompañamiento psicológico puede ser clave para recuperar la sensación de bienestar.
¿Cómo podemos actuar como sociedad?
Situaciones como la ocurrida en Valencia nos recuerdan la importancia de un enfoque preventivo en salud mental. La clave no es solo reaccionar ante amenazas, sino crear espacios donde las personas con dificultades emocionales puedan recibir apoyo antes de llegar a extremos.
Algunas acciones que podemos tomar como sociedad incluyen:
- Romper el estigma sobre la salud mental, para que más personas se sientan seguras buscando ayuda.
- Fomentar la educación emocional desde la infancia, para que las nuevas generaciones aprendan a gestionar sus emociones de manera saludable.
- Facilitar el acceso a atención psicológica, especialmente para personas en riesgo de aislamiento o crisis emocional.
- Crear entornos donde se escuchen y atiendan señales de alarma en colegios, universidades y espacios laborales.
En definitiva…
Desde PsicoConfident, entendemos que este tipo de eventos pueden generar un fuerte impacto en la comunidad y es normal que surjan preguntas sobre la mente de quienes emiten estas amenazas. Aunque cada caso es único, en muchas ocasiones, detrás de estos actos hay una combinación de factores psicológicos, emocionales y sociales que llevan a la persona a manifestar su malestar de forma desadaptativa.
Es importante recordar, como nos gusta señalar siempre, que los trastornos mentales no son sinónimo de violencia, pero en ciertos casos, pueden contribuir a comportamientos impulsivos o descontrolados cuando no se han tratado adecuadamente.
Situaciones como esta también nos recuerdan la importancia de brindar acceso a la salud mental y de detectar señales de alerta antes de que los problemas escalen. La prevención, la educación emocional y el acceso a ayuda profesional pueden marcar la diferencia en la vida de muchas personas y, en última instancia, en la seguridad de toda la comunidad.
Si quieres saber más, tienes curiosidad por esta entrada o necesitas ayuda profesional, no dudes en contactarnos con el formulario de contacto.
Equipo de PsicoConfident.


La reciente amenaza a colegios en Valencia es alarmante y subraya la necesidad de priorizar la salud mental en nuestra sociedad. Es fundamental detectar y tratar a tiempo los trastornos psicológicos para prevenir situaciones que pongan en riesgo a nuestras comunidades. Además, debemos fomentar entornos escolares seguros y brindar apoyo emocional a quienes lo necesiten. Recordemos que una sociedad que cuida la salud mental de sus miembros es una sociedad más segura y resiliente.
Un saludo 🌷
Completamente de acuerdo, es una materia pendiente en comparación con otros países de la Unión Europea…
Seguiremos entre todos dándole voz, gracias por la aportación 🙂